July 9th, 2012

Tombuctú, a orillas del río Níger

Es una ciudad cercana al río Níger, en la región del mismo nombre, en la República de Malí. Es la localidad más poblada de la región y la decimotercera ciudad del país.

Su situación geográfica hace de la ciudad un punto de encuentro entre África occidental y las poblaciones nómadas beréberes y los árabes del norte. Tiene una larga historia como puesto avanzado de comercio, e intersección de la ruta comercial transahariana de norte a sur. Se hizo próspera por Mansa Musa, rey del imperio de Malí que se anexionó pacíficamente la ciudad en 1324. Es el hogar de la prestigiosa Universidad de Sankore y de otras madrazas, y fue capital intelectual y espiritual y centro para la propagación del Islam en toda África durante los siglos XV y XVI. Sus tres grandes mezquitas, Djingareyber, Sankore y Sidi Yahya, recuerdan la e dad de oro de Tombuctú. Aunque continuamente restaurados, estos monumentos están hoy bajo la amenaza de la desertificación, ya que la ciudad está principalmente hecha de barro. Según algunos estudios, Tombuctú ha tenido una de las primeras universidades del mundo.

Estudiosos locales y coleccionistas todavía cuentan con una impresionante colección de antiguos textos griegos de aquella época, y en el siglo XIV fueron escritos y copiados importantes libros, estableciendo la ciudad como centro de una importante tradición escrita en África.

Etimología

Existen varias teorías para intentar explicar el origen del nombre de la ciudad. Por un lado, se cree que se compone de la unión de tin, que significa lugar y buktu, que es el nombre de una vieja mujer maliense conocida por su honestidad y que vivió en la región. Los tuareg y otros viajeros confiaban a esta mujer todas sus pertenencias que no tenían uso en su viaje de regreso al norte. Así, cuando éstos volvían a casa y les preguntaban dónde había dejado sus pertenencias, estos respondían que las habían dejado en Tin Buktu, esto es “el lugar donde vive Buktu.”

Para Abderrahamme es-Saadi la ciudad recibe ese nombre debido a que, en sus orígenes, algún bien fue custodiado por un esclavo llamado Bouctou, que significa “de Essouk” (una localidad del norte de Malí, a menudo referida por historiadores árabes como Tadmakka). Por tanto, en bereber significaría “el lugar de Bouctou”. Otra teoría de René Basset propone que proviene del idioma bereber antiguo, en el que buqt significa “lejos”, así que Tin-Buqt significaría “un lugar lejano”, como lejano es una localidad en el desierto del Sahara. Para otros, como el explorador alemán del siglo XIX Heinrich Barth, la segunda parte del nombre proviene de la palabra árabe nekba, que significa “duna”, significando por tanto “lugar de dunas”

Orígenes

La ciudad fue fundada por los tuareg en torno al año 1100 por su proximidad al río Níger como un puesto de comercio, durante la dinastía Mandinga. Tombuctú era el punto de entrada al desierto del Sahara en la ruta transahariana del norte a sur; aquí se reunían los camelleros tuareg, quienes comerciaban con la sal que traían del Mediterráneo y la intercambiaban con oro, fruta y pescado con las tribus negras que poseían dichos bienes en abundancia. La procedencia del oro con el que comerciaban estas tribus era desconocida, y sumado al hecho que no se permitía la entrada a la ciudad a los no musulmanes, originó las más diversas leyendas sobre la ciudad.

Durante el siglo XIV se construyó la muralla actual y la primera mezquita. Tuvo su mayor esplendor durante el reinado de los Askia (1493-1591), con más de 100.000 habitantes de diversas etnias: bereberes, árabes, mauritanos, bambas y tuareg. Los habitantes estaban organizados en barriadas, donde se agrupaban, pero manteniendo activa la ciudad mediante el comercio.

Pero Tombuctú también fue famosa por su cultura, convirtiéndose en un centro de estudios islámicos, gracias a las diversas facultades de su universidad. Cuando la prohibición a los no musulmanes fue levantada, durante la época francesa, llegaron a su Universidad letrados y científicos de distintos lugares, españoles, egipcios persas y de todo el Magreg.

Dominio del Imperio de Malí

En 1312, Mansa Musa se convirtió en el rey del Imperio de Malí, y fue él quien convirtió a Tombuctú en un importante centro comercial y en un gran centro de estudios islámicos. Entonces, el imperio controlaba gran parte de las rutas comerciales entre el oro del sur y la sal del norte; 12 años después se anexionó la ciudad y la potenció como punto de unión de estas rutas comerciales. Mansa Musa fue un devoto musulmán, interesado en expandir la influencia del Islam. En sus primeros años como rey, envió a ciudadanos malienses a estudiar en las universidades marroquíes; al final de su reinado estos ciudadanos volvieron y establecieron sus propios centros de estudio en la ciudad. Como musulmán, ordenó la construcción de grandes mezquitas, librerías y madrazas. Aunque el imperio malí perdió el control sobre la región en el siglo XV, la ciudad permaneció como el mayor centro islámico del áfrica subsahariana.

Dominio del imperio Songhay

Si bien bajo el control de Mansa Musa la ciudad prosperó, la edad dorada de Tombuctú llegó bajo el dominio del imperio Songhay; la ciudad fue conquistada por las tropas enviadas por el rey Sonni Alí Ber en 1468. Pese a que era musulmán, no era muy popular, así que fue derrocado por Askia Mohamed, un devoto musulmán, que utilizó a los estudiantes como asesores legales sobre cuestiones éticas. Bajo su reinado, la religión y el estudio ocuparon de nuevo un lugar principal en el imperio Songhay. Estudiantes de todo el mundo islámico acudieron a la Universidad de Sankore y a las 180 madrazas con las que contaba la ciudad, donde se enseñaba teología, ley islámica y literatura. Unos 25.000 alumnos estudiaron un riguroso programa académico.

Dominio marroquí

En 1951, tropas mandadas por el sultán de Marruecos conquistaron la ciudad y otras poblaciones de la zona. La expedición estaba formada en gran medida por moriscos, al mando de los cuales se encontraba un morisco castellano conocido como Yuder Pachá, la mayor parte de estos soldados se quedaron en Tombuctú y se fundieron con la población local. El dominio marroquí duró casi doscientos años, al cabo de los cuales los sultanes perdieron interés por la ciudad dado que no habían llegado a controlar las minas de oro y que resultaba demasiado caro mantener el poder nominal sobre la misma y sobre la región en general.

Dominio francés

Durante siglos la entrada a la ciudad estuvo vedada a no musulmanes. El primer europeo que entró en la ciudad fue León el Africano, un musulmán granadino que estuvo en ella en la primera mitad del siglo XVI acompañando a su tío en un viaje diplomático. El primer europeo no musulmán al entrar en Tombuctú fue el explorador escocés Alexander Gordon Laing, que salió de Trípoli en febrero de 1825 con la intención de estudiar la cuenca del río Níger. Llegó a Tombuctú en agosto de 1826 y fue obligado a marchar pocas semanas después, aunque no llegó muy lejos, pues fue asesinado en el desierto. Poco después, en 1827, visitó la ciudad el francés René Caillé, que llegó navegando por el ríio Níger disfrazado de musulmán. Permaneció en ella dos semanas tomando notas que luego publicaría en su libro “Journal d’un voyage à Tombouctou” (“Diario de un viaje a Tombuctú”), en el año 1830, de vuelta ya en Francia. Se convirtió así en el primer europeo en volver de Tombuctú para contarlo, aunque falleció pocos años después debido a una enfermedad contraída en África. Años antes había estado el marinero francés Paul Jubert, quien llegó a la ciudad tras sufrir un naufragio frente a las costas de Marruecos y Senegal, siendo hecho prisionero y conducido a Tombuctú, donde fue vendido como esclavo; nunca recuperó su libertad y falleció al cabo de algunos años en Marruecos como cautivo. En 1893 la ciudad cae bajo la cominación colonial francesa, no sin la resistencia de los Tuareg, que sufrieron grandes bajas. La ocupación francesa se mantuvo hasta 1960, cuando el Sudán francés se independizó con el nombre de Malí.

Actualidad

La ciudad de Tombuctú, pese a su historia, se enfrenta a diversos problemas de carácter natural y económico. En primer lugar, la situación de la ciudad, muy próxima al desierto, la convierte en objeto de fuertes tormentas de arena. Debido, también, a su proximidad al río Níger, Tombuctú sufre las crecidas del río que dejan a la ciudad completamente aislada. Tan sólo se puede acceder a ella, o abandonarla cuando esto ocurre por medio del transporte marítimo o cruzando el desierto.

Por otro lado, el turismo siempre ha sido uno de los valuartes más importantes dela mítica ciudad. Sin embargo, hay pocos restos que reflejen la rica historia de Tombuctú, siendo la mezquita de Yingereber una de las pocas atracciones históricas que permanecen en pie. Las guías turísticas apenas hacen hincapié en Tombuctú y eso se refleja en una pérdida considerable de turistas. Un anciano local de Tombuctú recuerda que “antes todo el mundo quería venir a Tombuctú, pero ahora ya no vienen nadie. Sólo cuatro turistas. Y los pocos que vienen se largan enseguida. Buscan palacios, monumentos y murallas, y cuando no los ven creen que no hay nada que valga la pena”.

Para tratar de relanzar turísticamente la ciudad, el gobierno malí ha construído un nuevo aeropuerto en la ciudad.

Geografía

La ciudad está situada en la zona norte del río Níger, justo donde éste más se acerca al desierto del Sahara. Fue unida al río mediante canales que aún existen y funcionan. Se sirve por el puerto de Kabara, situado a 12 km al este.

Durante siglos la ciudad se ha visto amenazada por el avance de las dunas,. Bajo la dirección de la Unesco se han llevado a cabo trabajos para estabilizarlas y preservar la ciudad de su avance.

Clima

Tombuctú pertenece a la franja más septentrional del sahel y la más árida. Las precipitaciones anuales están en torno a un promedio de 160 mm y se concentran durante cuatro meses de verano en el momento del monzón. Agosto es el más lluvioso con un total de 63,5 mm, pero las lluvias son irregulares de un año a otro. En cuanto a las temperaturas, experimentan variaciones importantes a los largo del día. En verano las temperaturas máximas sobrepasan los 40 °C mientras que en invierno las temperaturas mínimas descienden hasta los 15 °C e incluso algo menos. En estas condiciones la vegetación que existe es mínima y los cultivos son imposibles sin riego.

Economía

La ciudad es el centro económico de la región. Alberga los principales servicios públicos y también es la sede de ONG que trabajan en la zona. Es un centro comercial de productos básicos, especialmente de sal, que se extrae de minas de Taudeni; ésta solía llegar a la ciudad en camellos, sin embargo, cada vez llegan menos camellos y más camiones. También se comercia con los textiles, el cuero y varios objetos de artesanía tuareg.

Como principal centro turístico de la región, tiene dos hoteles y varios agencias de viajes.

Transporte

Se puede llegar a la ciudad en avión en el vuelo semanal que une la ciudad con Mopti; en coche por el camino que lleva a Douentza; por transbordador a través del río Níger o bien en caravana atravesando el desierto. Un canal, que había desaparecido debido a sedimentación, conectaba la ciudad directamente al río Níger. El gobierno libio financió un proyecto construir otro canal navegable que llevase de nuevo las aguas del río hasta la ciudad, que se terminó en septiembre de 2007.

Administración

Tombuctú es la capital de la región del mismo nombre. Asimismo lo es del círculo y de la comuna homónimos.

Demografía

Tombuctú es la localidad más poblada de la región homónima. En torno a un 80% de ellos hablan una lengua songhay llamada koyra chiini. Grupos más pequeños, que suponían el 10% de la población cada uno antes de que fuesen expulsados durante la rebelión Tuareg de 1990 a 1995, hablan hasanía y tamashek. Los moriscos que llegaron con la invasión marroquí del siglo XVI y se mezclaron con la población local conservaron su idioma, una mezcla del castellano y del árabe; con el paso del tiempo un gran número de términos castellanos pasaron al songhay. En su época de mayor esplendor, durante el reinado de los Askia, la ciudad contó con más de 100.000 habitantes de diversas etnias: bereberes, árabes, mauritanos, bambas y turareg.

Cultura

La mayor parte del área de la ciudad está dedicada a mercados y espacios públicos. Sus calles son de arena, estrechas y sinuosas.

Uno de los lugares más atrayentes para el visitante es su muralla, de unos 5 km, pero también la Mezquita de Djingareyber, construída en 1325 por el arquitecto granadino Ishag es-Saheli, a petición del Mansa Musa. Esta es la única mezquita a la que pueden acceder los visitantes no musulmanes.

También es apreciable la belleza de la Mezquita de Sankore, convertida en universidad islámica; el palacio Buctú y la Mezquita Sidi Yahya, recuerdos de la edad de oro de esta ciudad.

La desertización y la acumulación de arena traída por el viento seco “harmattan”, destruyó la vegetación, el abastecimiento de agua y muchas estructuras históricas de la ciudad. A raíz de sus declaración como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988 se han desarrollado programas para conservar y proteger la ciudad del avance de las arenas del desierto.

A fines de septiembre de 2003, se terminó la construcción de la “Biblioteca Andalusí de Tombuctú”, donde se albergan más de 3.000 volúmenes con manuscritos de tan rica cultura, pertenecientes en su mayoría a los siglos XV y XVI. La caravana del manuscrito andalusí es un documental del Lidia Peralta que narra la historia de estos manuscritos.

La ciudad fue nominada a ser una de las nuevas maravillas.